En resumen: para montar un gimnasio en casa, compra primero unas mancuernas ajustables, luego una esterilla, después unas bandas elásticas y un banco solo si tu programa de entrenamiento lo necesita. Pon a prueba el hábito con la esterilla y las bandas durante seis semanas antes de gastar en pesas.
Entrenar en casa suele defenderse por el precio, y el argumento económico es sólido. Pero casi siempre se plantea mal, imaginando un garaje lleno de equipamiento que nadie necesita cuando empieza. La versión realista son cuatro compras, hechas en un orden concreto.
1. Mancuernas ajustables, la base de tu gimnasio en casa
Si solo vas a comprar una cosa, que sean estas. Un par ajustable sustituye a todo un estante de mancuernas, sirve para empujes, tracciones, sentadillas y ejercicios de acarreo, y ocupa en el suelo más o menos lo que una caja de zapatos. Nada más de esta lista cubre tantos ejercicios por el mismo dinero.

Revisa el mecanismo de ajuste, porque es lo que se rompe. Un sistema de rueda o de pasador con un bloqueo firme merece pagar un poco más. Uno que se suelta a mitad de serie no es ninguna ganga.
2. Una esterilla
Barata y nada emocionante, pero marca la diferencia entre hacer los ejercicios de suelo y saltártelos sin darte cuenta. El grosor importa más que la marca: entre 6 y 10 milímetros va bien en la mayoría de suelos. No le des demasiadas vueltas.
3. Bandas elásticas
Las bandas se encargan del trabajo accesorio que con mancuernas resulta incómodo, sobre todo para hombros y caderas. Además, son lo único de esta lista que te puedes llevar de vacaciones. Un juego con varias resistencias es mejor que una sola banda dura.

4. Un banco, si lo necesitas
Un banco ajustable multiplica aproximadamente por dos lo que puedes hacer con las mancuernas, y es la primera compra que ocupa espacio de verdad. Va al final porque muchos buenos programas no lo necesitan nunca, y es fácil comprarlo demasiado pronto y pasarte un año esquivándolo.
Lo que el gimnasio de siempre hace mejor que un gimnasio en casa
Aquí conviene ser sincero. Un gimnasio te ofrece trabajo pesado con barra, una gama de pesos mucho más amplia, máquinas difíciles de replicar en casa y una sala cuyo único propósito es entrenar. Eso último pesa más de lo que parece. Hay gente que entrena en casa con constancia. Y hay gente que no.
Si nunca has entrenado con regularidad, haz la prueba más barata posible: esterilla y bandas, tres veces por semana, durante seis semanas. Si la cumples, las mancuernas serán una compra, no un adorno.









